Transcripció
Assistent: Bé, aquests dies hem estat parlant què es el Ser. Crec que l’altre dia, es va tocar el tema profund de Ser, Déu… evidentment, si hem de considerar…
Advaitananda: Ser i Déu no és el mateix. Però bé, passem, continuem…
Assistent: per clarificar-ho, oi? Doncs suposem que aquest Ser ha estat sempre. Si nosaltres som en el Ser, doncs hem de considerar que hem estat sempre. Però hi ha una gran incògnita, o una falta d’aclariment en el lapse que tenim de materialitat. Per tant…
Advaitananda: …en el lapse que tenim de materialitat…
Assistent: Si el Ser es manifesta amb una visibilitat, que som, aquesta vida, en el present…
Advaitananda: Sí, que el cos, el que denominem el cos, només el tenim durant un equis temps. El que normalment, per a entendre’ns, el que estem sobre la Terra. És això? Es per saber si capto jo correcta la teva idea.
Assistent: …sí, doncs bé… aleshores vol dir que, sigui reencarnació, es digui aparença, es digui el nom que es vulgui dir, com lliguem aquesta sensació d’universalitat que podríem viure el Ser en nosaltres? Ja que nosaltres no som part ni divisió.
Advaitananda: Como hay bastantes naras y personas que utilizan el lenguaje castellano, aunque posiblemente lo entendieran, yo lo haré así, pero lo acepto todo, eh, naturalmente. Ojalá supiera hasta el chino.
Bueno, pues, yo quiero ver en toda la exposición, y sobre todo al final, una especie de resabio, de contagio… ¿cómo decirlo?…. lo diré claro: católico. En el sentido de que pasamos por la vida.
Bajo el punto de vista que aquí exponemos —cada uno es libre de coger lo que sea—, nosotros no solamente “estamos” en Ser. Más. “Somos Ser”. Muy fuerte esto.
Por consiguiente, si Ser —y fíjate que en todos los momentos en que me refiero, no utilizo el artículo—, si Ser, has dicho que está fuera del tiempo, el tiempo no le alcanza, está más allá, como quieras decir, y nosotros somos, en la medida que sea, que es, Ser, nosotros —ya perfilaremos mejor ese nosotros—, nosotros, somos igualmente eternos.
Por consiguiente, cierto es que estamos en una manifestación determinada y a esa manifestación le llamamos nacer y morir. Pero eso no quiere decir que sea así, porque ni hemos nacido, ni vamos a morir. Lo que sucede es que no estamos siempre con las formas de Única Manifestación. No sé si me explico, si no me explico, me levantáis el dedo y lo explico de otra manera.
Hemos de partir de una base y es que no existe creación. La creación no ha existido. A lo que se llama creación es manifestación de una determinada presentación. Esa presentación no sale de nada, sino que continúa en un proceso evolutivo que se pierde, que está más allá de tiempo. Tanto por lo que respecta —para entendernos dialécticamente—, en un pasado y en un futuro.
Assistent: Entiendo entonces que si es de esta forma, entonces lo que se habla de reencarnación es obsoleto.
Advaitananda: Este es un punto que a mí me gustaría antes aclarar el que me has presentado tú, que no lo doy por terminado ni muchísimo menos. Y este es otro apartado derivante. O en todo caso, que lo podemos tratar también.
No es reencarnación. Pero prácticamente es como si lo fuera, pero con la circunstancia de que no nos vamos a referir a elementos con carné de identidad. No vamos a utilizar personajes individualizados, sino que vamos a utilizar un proceso evolutivo lógico, natural, y general y eterno, en la única realidad que Es.
Veo —porque ahora se me presenta inmediatamente—, que hay una aparente dificultad enorme, trascendental, de considerar entonces, si somos esto, entonces es Ser que evoluciona.
Assistent: No evoluciona porque ya está evolucionado.
Advaitananda: No, no. Ni evolucionado ni no evolucionado. Es, simplemente.
Lo que sucede es que Ser… nosotros no aceptamos tampoco esencia, porque no aceptamos distinción entre esencia y accidente. Cada uno tendrá su rol. Lo aceptamos. Pero no en cuanto a constitucionalidad básica, primigenia.
Porque es que sería conveniente que aceptáramos o considerásemos, tuviésemos presente en todo momento posible, la idea de cómo actúa Realidad. Cómo es Realidad y cómo actúa Realidad. Quiere decir, cómo podemos suponer lo más certeramente posible qué es Ser y cómo podemos asistir a la experiencia de cómo ese Ser se manifiesta, se presenta continuamente. Y a este Ser, entonces, le llamamos Siendo. Una cosa es el Ser y otra cosa es el Siendo. ¿Pero son dos? No. Es uno.
Y aquí está una circunstancia íntima que cada uno tiene que resolverse. Porque eso casi es prácticamente intransferible. Eso tiene uno que colocarse de tal forma que, por una serie de procesos lógicos, llegue a considerar esa unidad de esa aparente dicotomía de Ser-Siendo. Vida Es tal cual Es, total, absoluta, más allá de tiempo, más allá de espacio, pero al mismo tiempo se manifiesta en un Siendo. Este Siendo, entonces, tiene que llevar implícito que toda la interrelación que se produzca en su actuar descansa en la Seidad.
Es como si dijéramos: yo soy Ser, cojo el reloj [de la mesa], he estado Siendo activo para coger el reloj, pero yo soy Ser. Y me he movido, he cogido, he hecho lo que fuere, Siendo Ser. No sé si me explico, ¿no?
Assistent: Entonces me coloco en un momento dado en un desconocido que es nuestro cuerpo, diría que Siendo es la manifestación diferente.
Advaitananda: Nuestro cuerpo será posiblemente un cuerpo, pero lo que es cierto es que no es nuestro. Nuestro, todos los nuestros, posibles e imaginables, es una especie de conclusión que nos hacemos corrientemente a nosotros mismos porque no hemos llegado al fondo de la cuestión. ¿No sé si se explicó —no me acuerdo—, la esfera primordial?
Nara: Sí, la hemos presentado en algún momento.
Advaitananda: Es que es un ejemplo burdo, como todos los ejemplos, pero creo que hace fácil llevar los estratos más íntimos de uno, hacia donde pueden darse respuestas.
Imaginemos que tenemos una esfera, la llamamos esfera primordial para decir que es el súmmum, una esfera. En esa esfera caben todos los elementos de manifestación. Estamos todos con todas nuestras relaciones, metidos ahí.
Un pasito más. Imaginemos que esta esfera no es propiamente tal esfera porque no tiene borde. Entonces todo lo que habíamos dicho que formaba el interior de esa esfera no es nada más que una interrelación, una dependencia consecuente de las circunstancias equis que se den y que constituye en todo momento Ser.
Pero claro, nosotros, si fuéramos todo lo que hay en la esfera, gusanos, pues al gusano que tenemos al lado nos parece que es otro gusano. Nos parece que él es él y yo soy yo. Pero si lo viésemos un poco más alto, más para arriba, veríamos que no es nada más que la creación, la permisión de una creación de relación entre dos fuerzas, o como se quiera decir, que están cumpliendo un funcionamiento de Ser, Siendo, actuando.
Por consiguiente, nosotros nada de nada. Sigue siendo Ser, sigue siendo VIDA quien está actuando exclusivamente. Si bien, por la naturaleza especial de esa forma de manifestación, como sea que ese gusano no es simplemente un simple gusano, sino que hay una cantidad de planos, mundos, facetas, como se quiere decir, que están formándolo como si fuese una unidad, entonces nos parece que esa individualidad está separada.
Pero esa individualidad no está en ningún momento separada. De hecho, si tuviéramos los suficientes elementos de investigación —puedes añadir la científica, lúcida, todo lo que quieras—, veríamos que este brazo y este brazo [señala su brazo y el de su vecino] no están separados. ¿Por qué? Es que no están separados materialmente. Porque uno de los planos de su constitución es el somático; pero a su vez, tiene otro conectado directamente que es el energético. Y ese energético, atravesando el somático, se expande hacia aquí y hacia allá y hacia todo. Por mi parte hago lo mismo. O sea que si bien entre aquí y aquí hay un palmo largo [señala el espacio entre su brazo y el de su vecino], la energía, el prana, como queramos decir, está en contacto, prácticamente en contacto.
Si eso lo decimos de una simple energía del brazo, imagínate lo que tiene que ser el plano o el mundo del afecto; el plano o el mundo de la mentalidad, del pensamiento; el plano o el mundo de la afinidad constitucional más profunda (algunos llamarían alma, a mí no me gusta eso); el plano ananda; para llegar finalmente a la plasmación de descubrir que existe —respetando parcelas de que pueden parecer interioridades propias de la individualidad, aceptemos esta palabra—, para llegar finalmente, saltando todo esto, a la única concienciación. Esta última, última concienciación, quieras que no —casi no es perceptible a la investigación íntima—, debe ser trascendida también. Porque depende de lo que hemos dicho individualización. Para abolir esta falsedad, esa no actuación real, entonces debemos abolir esa concienciación.
Los que conocéis las situaciones, no sé cómo decirlo, especiales de los planos que operan, porque constituyen lo que llamamos pugala, persona, debéis saber que existen diversas formas pletóricas de concienciación. En la literatura india se llaman samadhi y hay de varias clases. Con independencia de que el más grande de los samadhis presente también un escalonado. Se le llama el buddhi, los diez buddhis. Precisamente, si hay ese escalonado es porque es un buceo más profundo, cada vez. Más profundo quiere decir también más amplio. Es conjunto, esa concienciación. Más real. Más tal cual es la circunstancia.
Y entonces, en esa frontera —que por el simple hecho de decirlo no se está diciendo correctamente lo último—, lo último lo tenéis que vosotros, casi diría, imaginar más allá de lo que finalmente termine yo diciendo. Porque es que yo no puedo ir más allá de la palabra. Pero vosotros tenéis la facultad de poder pensarla, imaginarla, realizarla incluso.
Entonces ese punto, que algunos a bote pronto pueden decir nirvana, tienen que averiguar que hay más. Más allá del nirvana —que continúa siendo una trampa al tener que decirlo, pero de alguna manera hemos de entendernos—, está el nirodha.
Cuando has terminado de decir “esto es lo máximo”, no te lo puedes creer auténticamente. Tienes que saber que aquel señor que te está diciendo esto, sabe como tú que lo que viene realmente después, no lo puede decir. Es inefable. Pero uno tiene que saberlo.
No sé si me logro explicar.



