🔊 Com em trec la creença?

Per a deduir en la vida les situacions, has d’escoltar les teves pròpies vibracions íntimes, les teves vivències més íntimes, i has de recolzar-te en una força que portin implícites.


TRANSCRIPCIÓ

Assistent: La pregunta que me hago es: ¿qué hago para dejar la creencia y ver claro? ¿De qué manera me quito la creencia de encima?

Advaitananda: Me quito, no. No tienes que quitarte nada. Ni ponerte nada. Tienes que considerar todo.

Tú mira, cuando eras pequeñito, posiblemente —puede ser que sí, puede ser que no—, tus padres, tus tíos, tus abuelos, cualquier familiar o cualquier vecinito, te explicaban cuentos. Y te hablaban de caperucita roja o del lobo feroz y te explicaban toda una serie de situaciones. Estas situaciones, tú, pues, tratabas de comprenderlas, de considerarlas más íntimamente, pero claro, llegó un momento en que tú creciste en todos los sentidos, incluso en el sentido de visión y de creatividad y de vivencia, y saliste a la calle y te relacionaste y viste que, si habían caperucitas o lobos, eran en otro sentido, en un sentido figurado, pero realmente, físicamente allí, no existía aquello.

Tu vivencia, tu manera de vivir directamente en la calle, te llevaba, naturalmente, a no olvidar, no quitar, ya no podías quitar, pero a considerar en su valoración diferente aquel cuento que en tu infancia te habían contado. Y tú ahora sabías, en todo caso, que los lobos feroces, etcétera, etcétera, se relacionaban con situaciones comunes en la vida, a otro nivel.

Nos parece muy bien una creencia, cualquiera que sea una creencia, pero respetándola y considerándola en todo momento, creemos —valga la redundancia—, pensamos que es más amplio, puede ser también más profundo indudablemente, abarcar más allá de la creencia.

¿Por qué digo eso? Porque creencia está en todos los casos, cualquiera que sea la creencia, tradición, como se quiera decir, todas parten de lo mismo. Es una prédica indicada que uno escucha y que uno debe seguir con más o menos puntos de obediencia, de seguimiento, como se quiera decir. A nosotros, si puedo decirlo así, nos parece que aunque se diga que en esa creencia se sigue el corazón, el sentimiento del corazón, en lo más último es un seguimiento de oída, por eso es tradición.

Y nos gustaría más pensar que es un seguimiento, o mejor, una consecuencia, de una investigación y sentimiento propio, de una vivencia propia, de una realización propia. Conseguido esto, en el sentido de un bucear, de un mirarse, de un introspeccionarse lo máximo que se pueda, de manera natural, se verá en qué medida se puede aceptar y seguir la creencia que se considerase. Respeto, indudablemente, porque claro que es un mecanismo que está hecho para una mejora del humano.

Pero si puedo ir más profundamente para cerciorarme sin lugar a dudas, porque si yo realizo aquello no puede surgirme la duda, porque yo me he convertido en aquello. Esta es la posición nuestra. Podemos tratarlo en la infinidad de facetas que presente esta situación, ¿no?

Y me dirás —si no me lo dices, ya te lo digo yo—, bueno, y eso, ¿cómo sé esto que es así? ¿Qué herramientas puedo utilizar yo para empezar a andar en ese terreno? Pues para deducir en la vida las situaciones, tienes que escuchar tus propias vibraciones íntimas, tus vivencias más íntimas, y tienes que apoyarte en una fuerza que lleven implícitas. ¿Qué fuerza tenemos, sobre qué podemos apoyarnos verdaderamente? Porque en una creencia te dicen, esto es así porque hubo un señor magnífico o un Dios o un que sea que lo dijo, y tú no puedes hacer más que estar seguro que lo dijo y seguirlo siempre de lejos, siempre con la separación. Lo dijo, tengo que acercarme.

¿Cómo soy aquello? Transformando mi mente de una manera ficticia. ¿De qué manera yo no necesitaré transformar nada? Sintiéndolo yo, pues haciéndome eco, siendo receptáculo de unas fuerzas, en general podemos decir de una fuerza, en cierto modo finalmente física, que es con la que yo realmente me apoyaré, es la que yo primero sentiré, es con la que yo conviviré instante tras instante toda mi vida, y que será mi fortaleza, mi auxilio, mi visión, etc. ¿Cuál es esa fuerza? Es una energía, simplemente.

¿De qué manera podemos nosotros saber que eso es así? Pues siempre lo digo así, siempre lo hago de esa manera. ¿Sabéis cómo no? (inhala i exhala) Ha penetrado mi energía, ha expulsado mi energía, mi energía, mi energía, la energía, ha hecho un trabajo, porque la energía que está contenida en lo que llamamos respiración, es un mecanismo que es el mecanismo en que en ningún instante nos vamos a separar de él. Sólo habrá un instante, el (inhala i exhala) final, que es cuando respiraremos y dejaremos de ser vivientes físicamente.

Hay un mantra supremo que es precisamente AH HUM (inhala i exhala). Es el último mantra que pronunciaremos. En cierto modo es el mantra con que iniciamos el ciclo vital, sólo que lo hacíamos chillando tanto que no se veía tan claro. Pero este es el con el que nos despediremos del mundo sobre la Tierra.

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