Dice el poeta
que todo depende del color
del cristal con que se mire.
Cierto.
La mirada amorosa, dulce y positiva,
filtrada por unas gafas de color rosa
resulta mucho más agradable.
Mucho mejor que la mirada
a través de unos cristales ennegrecidos
por el miedo, la negatividad i el sufrimiento.
Pero no olvides que
la visión clara no utiliza gafas.


