Para deducir en la vida las situaciones, tienes que escuchar tus propias vibraciones íntimas, tus vivencias más íntimas, y tienes que apoyarte en una fuerza que lleven implícitas.
Si por arraigo cultural o elección personal abrazamos una forma concreta de Tradición, es mejor trascender las creencias y profundizar sinceramente en la vía de realización de la sabiduría que cada una presenta.
Solo cuando dejamos de aferrarnos e identificarnos con el sentimiento de yo, el amor aflora de manera natural en todo su esplendor.
El nara no puede apoyarse en nada. Necesita una gran habilidad para poder ir andando sin tocar suelo.
El ultramundanismo, la creencia en un más allá, alimenta la confusión dual y nos priva de vivir nuestra auténtica naturaleza.
Entregarse quiere decir ser sincero con uno mismo, no engañarse.
Si el amor no es sabio, no es Amor. Si la sabiduría no es amorosa, no es Sabiduría.
La armonía entre razón y emociones es un requisito ineludible si queremos escuchar la voz del Corazón, donde reside nuestra auténtica naturaleza. El Corazón que late como único Corazón de VIDA.
Destello #4
