Cuando tienes un embrollo entre manos,
la calma y la paciencia
son los primeros requisitos.
Identificar los nudos
y cómo se han enredado
es el siguiente paso.
Aflojar cada nudo y evitar
tensarlos aún más,
resulta indispensable.
Cada nudo deshecho
libera alegría.
No hay otra.
No hay atajos.
No puedes cortar nada,
porque después necesitarás
la cuerda entera.
Si sentimos que nuestra vida
es un embrollo,
ya sabemos lo que toca.


