La niebla personal

Cuando superamos la niebla de la mirada personal, la Unidad de VIDA se nos evidencia en toda plenitud.


Comienzo el ascenso.
La niebla es tan espesa
que me priva de ver la cumbre
y apenas el camino.

Me asaltan las dudas y los temores,
pero con todo el respeto a la montaña,
una confianza interna
me empuja a continuar.

De repente,
la niebla queda a los pies
y el sol brilla en un claro cielo.

Desde la cumbre,
contemplo atónito la maravilla:
la armoniosa simultaneidad
de sol y niebla.

Llega el momento de bajar.
No puedo permanecer para siempre en la cumbre.
Me sumerjo de nuevo en la niebla.

Vigilo donde pongo los pies.
Pero ya no hay temor.
La Presencia del sol me acompaña.

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