Cuando vamos a beber a la fuente,
cada uno lleva su vaso, cuenco, copa o jarra.
El agua –paradigma de la adaptabilidad-,
adopta la forma de cada recipiente;
pero es la misma agua y
de la misma fuente.
Nadie puede decir que en su vasija
el agua sea mejor.
Es la misma agua y
de la misma fuente.
De igual modo,
los tiempos y las culturas
han dado formas diferentes
a sus respectivas tradiciones religiosas.
Pero beben de la misma fuente.
Son formas de una misma Tradición.
Nadie puede decir, en realidad, que su forma
es la más auténtica o superior.
Mejor no preocuparse con las diferencias y,
sencillamente, beber para calmar la sed.
Aún mejor,
darse cuenta de que no se necesita recipiente.
Siempre podemos recoger el agua
con nuestras propias manos,
o amorrarnos al chorro, tal cual.
Una Tradición.
Una fuente.
¿Ya sabes dónde encontrarla?
¡Exacto!
En tu Corazón, el Único Corazón.
El Corazón de VIDA.



