Sat Dharma

Más allá del sentimiento de individualidad, nuestra auténtica naturaleza no es otra que la propia Naturaleza de VIDA, de la que somos inseparables.


Si no entendiéramos verdaderamente Dharma, hubiésemos tenido que, diciendo mal, titular “Sat Adharma Dharma”, esto es “La Doctrina de la No-Doctrina del SER”.

Pero entendiendo Dharma con toda posibilidad incorporada, hemos titulado este trabajo de Proclama como “Sat Dharma”.

Entendiendo Sat Dharma cualquier otro título podría incumbirle.

Advaitananda Vyasa Goe

Así como el magma —por propio mecanismo de presión interna— encuentra las vías adecuadas para entrar en erupción y salir a la superficie de la Tierra, VIDA se las ingenia —por dinámica íntima de Si-Misma—, para brotar en aquellos corazones atentos y sinceros que —convertidos en meros canales de manifestación—, ponen voz a la presentación adecuada para cada tiempo.

Así ha sido y será siempre, aquí y allá, en Oriente u Occidente, en este mundo o en cualquier otro imaginable. Porque, en última instancia, si la introspección es sincera, no se puede estar hablando de nada más que de propia VIDA.

Sat Dharma es la Proclama de la Naturaleza No Dual de VIDA (Advaita Samnidhi), realizada y compartida por Sri Bhagavan Advaitananda Vyasa Goe1.

Señala la Naturaleza propia de VIDA de la manera más descarnada y directa posible: Lo que Es, Es (Sat), y en consecuencia, no hay más Ley que propia VIDA (Dharma).

En otras palabras, VIDA, como Totalidad, es UNA y opera como tal.

Somos VIDA

Como consecuencia natural inmediata, se desprende que Vida —Lo que Es—, nos conforma y da la existencia: nada tiene existencia propia diferenciada fuera de VIDA. Si somos, si existimos, es porque somos VIDA, formas de VIDA.

Así, para vivir en armonía y plenitud solo será necesario darnos cuenta de que, más allá del sentimiento de individualidad, nuestra auténtica naturaleza no es otra que la propia Naturaleza de VIDA, de la que somos inseparables.

Por tanto, todo ser tienen en sí mismo, de natural, la facultad de realizar VIDA. Tiene a su alcance la posibilidad de vivencia directa. Más. Más allá de la vivencia: SER VIDA.

Y cuando ya somos alguna cosa, la que sea, ya no es preciso creer, Ya no hay necesidad. La tenemos incorporada.

Sat Dharma invita a dejar de creer en explicaciones y fantasías —por muy bien estructuradas que estén—, y descubrir, por y en uno mismo, lo que somos.

La transcendencia de VIDA está AQUÍ (sobreentendiendo que no se habla de una coordenada espacial, sino de la dimensión absoluta de VIDA), y no en distantes mundos celestiales o dimensiones divinas ultramundanas.

VIDA opera sin necesidad de doctrinas ni códigos sobre lo que está bien o mal. No establece distinción entre lo que es sagrado y lo que es profano. No entiende de premios o castigos, de pecados, culpas o karma negativo. Simplemente Es.

La armonía de vivir no la encontraremos en elaborados códigos de conducta, sino, sencillamente, en la adecuación a la propia operatividad de VIDA.

La confusión dual

Sat Dharma señala la mirada dual como la raíz de todos los conflictos, esperanzas y temores que nos embargan. Una mirada dual alimentada por el apego al sentimiento de individualidad que eclipsa nuestra íntima naturaleza.

Vivimos con la actitud, el sentimiento de «pasar por la vida»; de que venimos de no sabemos donde, y tampoco sabemos donde iremos a parar. Creemos tener existencia propia diferenciada de VIDA, que nos resulta algo ajeno, un espacio-tiempo incierto que transitamos limitándonos a perseguir las sensaciones agradables, huyendo de las desagradables y angustiados en todo momento —consciente o inconscientemente—, por el miedo a dejar de ser, a dejar de existir.

Esta mirada dual —y la angustia vital consiguiente—, son alimentadas por la acción conjunta de lo que percibimos y denominamos como «nuestros» constituyentes: cuerpo, sensaciones, percepciones, formaciones mentales y la consciencia.

No es difícil de observar como cada uno de ellos opera de manera binaria (dual) cuando interactúa con aquello que llamamos realidad y como comienza así la visión fragmentada con la que vivimos: mi cuerpo y los otros; esta sensación me gusta y esta no; deseo lo que me gusta y rechazo lo que no; esto es bueno y esto malo; esto está bien y esto mal…

Acabamos identificándonos como un sujeto rodeado de una infinidad de objetos que describimos e identificamos mediante el lenguaje. Un lenguaje también dual, que reafirma la ilusión de que el nombre hace la cosa y nos hace interpretar las paradojas de VIDA como dicotomías entre pares de opuestos completamente antagónicos: bien/mal, vida/muerte, masculino/femenino, espíritu/materia, hombre/dios…

Una introspección sincera

Aclarar la confusión dual es simple: VIDA y yo no somos dos. Pero simple no es sinónimo de fácil porque, sencillamente, no será suficiente con una comprensión meramente intelectiva. Es precisa una realización efectiva, transmutatoria, incorporada en sangre y tuétano.

Ciertamente, la realización directa es instantánea. solo es preciso darnos cuenta. Pero también es cierto que la visión clara puede ser considerada el resultado de un progresivo ir descubriendo y desapegándonos de todo aquello que alimenta la confusión dual. Sat Dharma no diferencia la una de la otra.

Una mínima intuición será suficiente para la paradoja de la aparente contradicción entre unidad y la multiplicidad que percibimos con los sentidos: VIDA no es estática, es un Todo dinámico en constante transformación, generada por la acción continuada de la polaridad en Si-Misma.

La polaridad no son dos extremos opuestos antagónicos, sino dos polos que no se entienden el uno sin el otro. No oiríamos el sonido sin el silencio. No hay luz sin oscuridad. No hay masculino sin femenino. No hay día sin noche. No hay lo que llamamos vida sin lo que llamamos muerte. Es el equilibrio dinámico entre ambos polos el que genera la diversidad. Entre el blanco —la suma de todos los colores—, y el negro —la ausencia de todos ellos—, se encuentra la infinita gama cromática. Unidad y Multiplicidad no son dos cosas. VIDA es tanto Ser (Unidad) como Siendo (Multiplicidad): Ser Siendo. Así es como VIDA se autocrea a cada instante.

Es precisamente para resaltar esta unidad dinámica de VIDA, que hablar en términos de No Dualidad (Advaita), muestra más intuitivamente que unidad no es unicidad ni uniformidad, sino que incorpora la polaridad generadora de toda diversidad posible. Entendiendo de qué hablamos cuando hablamos de VIDA, unidad y no dualidad serán sinónimos indistintos.

Si el anhelo de ver claro es sincero, no tardará el momento en que quizá intuiremos que no encontraremos «fuera» las respuestas que buscamos y empezaremos a buscar «dentro», cuestionándonos si la confusión no estará más bien en nuestra mirada.

Será entonces cuando una introspección sincera nos permitirá descubrir cómo operan los constituyentes que nos conforman. En la medida que cada uno de los constituyentes dejen de ir por su cuenta, se coloquen como corresponde y operen armónicamente entre sí, la agitación de las aguas se calmará y nos será permitido entrever el fondo. Así podremos darnos cuenta que no hay «dentro» y «fuera». Solo VIDA.

Y en todo momento no habremos hecho más que vivir. Vivir con naturalidad. Vivir a cada instante en adecuación a propia VIDA como único referente (mientras lo necesitemos). Sin forzamientos, juicios o culpas. Sin excluir nada. Nada sobra. Nada falta.

Una sola Tradición

Sat Dharma no es otro canon, creencia, religión o filosofía. No pretende explicar VIDA. No prescribe recetas milagrosas, ni ofrece consuelo o refugio. No propone ningún código ético o moral.

No corresponde marcar al ser humano cómo debe vivir, que tiene que sentir o como debe comportarse. Cuando realizamos Presencia No Dual de VIDA —es decir, cuando nos damos cuenta de cuál es nuestra auténtica e íntima naturaleza—, se disipa toda inquietud vital; no hay necesidad de respuestas, porque la preguntas han dejado de tener sentido; las dudas, generadas por las creencias, y la necesidad de explicaciones intelectivas, dejan paso a la vivencia directa. Qué mejor guía que la que nos dicta el Corazón, que diremos nuestro, pero que no es otro que el Único Corazón de VIDA.

Se dirá que Sat Dharma no puede atribuirse ninguna originalidad. Grandes seres de todos los tiempos —algunos bien conocidos, otros totalmente anónimos, pero igualmente benditos—, tras una dedicación sincera, una indagación íntima y por experiencia propia, han señalado también la Unida de VIDA, añadiendo además que la realización de la Naturaleza No Dual de VIDA lleva al ser humano a la plenitud natural que le corresponde.

La novedad quizás no la encontraremos en el qué, pero tal vez sí en el cómo.

Sat Dharma trasciende la diferenciación entre las diversas formas de Tradición, al señalar VIDA como la única Tradición que ha sido presentada y adaptada por los respectivos Proclamadores a la idiosincrasia de cada tiempo y cultura.

Su legado de sabiduría es un patrimonio colectivo para toda la Humanidad, más allá de las fronteras geográficas, mentales, o culturales, con las que podamos identificarnos por el simple hecho de haber nacido en un lugar u otro. Un patrimonio que, por descontado, también incorpora la sabiduría de aquellas miradas desde vertientes filosóficas, científicas o incluso ideológicas, que favorezcan al ser humano la visión clara de Naturaleza Primordial de VIDA.

No se interprete, pues, por el uso de términos de esta o aquella forma de Tradición, que Sat Dharma se circunscribe en una u otra. Al considerarlos patrimonio común, utiliza libremente aquellos términos que evocan mejor lo que se pretende señalar. Ciertamente, el término Advaita (no dos), esnetamente indio y señala mejor que ningún otro la No Dualidad de VIDA. Pero Sat Dharma habla de la Advaita Universal, porque la voz advaita, es decir, la señalización de la Unidad de VIDA, no está circunscrita exclusivamente al mundo indio.

De igual manera, consecuente con la visión de una sola Tradición y con la aceptación plena de la situación íntima de cada ser humano, sea cual sea, Sat Dharma no puede exigir exclusividad ni el abandono de la forma de Tradición que cada cual considere propia, bien sea por arraigo cultural o bien por elección personal. Antes al contrario, anima a profundizar sinceramente en la vía de descubrimiento de la sabiduría que cada una atesora, con la certeza de que, a medida que las creencias dogmáticas cedan paso a vivencias íntimas transformadoras, se constatara que todas las ramas brotan del tronco común de la Unidad de VIDA.

No importa, pues, la vía. En ningún momento dejaremos ser VIDA, aunque aún no seamos del todo conscientes de ello. Si el anhelo es sincero y la dedicación constante, la realización será natural e inevitable.

Adecuar la mirada

Sat Dharma comporta una nueva mirada sustentada en la vivencia íntima de sabernos uno con VIDA. Una nueva mirada más natural, lógica y consecuente con la operatividad de VIDA que transmuta tanto el sentir individual como el colectivo.

La simple intuición de Naturaleza No Dual de VIDA, muestra al ser humano los errores del pasado y la necesidad perentoria de adecuar la mirada par adaptarse a los nuevos tiempos, presentes y futuros. No se trata de cambiar unas creencias por otras, sino de comprometernos a construirnos de forma efectiva y armoniosa para poder encontrar el digno lugar que nos corresponde en VIDA.

El humano debe sacudirse el nefasto sentimiento de inferioridad ante entidades superiores o divinas, pero a la par también el pernicioso orgullo y prepotencia de sentirse la medida de todas las cosas, la cúspide de la evolución, el rey universal que puede disponer como le plazca de todo lo que le rodea, sin considerar las repercusiones para el resto de seres, el planeta o el Universo. solo así podremos reconocer la auténtica dignidad y responsabilidad que nos corresponde como Agentes de VIDA, como dedos operativos de propia VIDA.

Si disipamos la confusión dual y dejamos de apegarnos a los instintos egoicos más toscos, podremos darnos cuenta de que más allá de una fraternidad de individuos, los humanos compartimos, somos, una misma naturaleza y que, por tanto, todos y cada uno nos resentimos de las alegrías y sufrimientos de unos y otros. Debe abandonarse el adoctrinamiento y la subyugación, y por contra fomentar la lucidez y la plenitud de hombres y mujeres por sí mismos. Sin intermediarios. Respetando la situación íntima de cada uno. Sin forzamientos ni imposiciones.

De cada uno depende —y solo de cada uno—, la determinación para iniciar la dedicación a una apasionante construcción de sí mismo que comportará, finalmente, la natural y consecuente alegría de vivir.

La conciencia universal
es la suma repetida
de todas las formas de conciencia.

Es por esto que la forma que le des
tiene importancia.

Advaitananda Vyasa Goe
  1. Advaitananda no dejó escrita la Proclama. Tan solo algunos apuntes. Con seguridad porque —tal y como decía—, el lenguaje no puede describir lo que es inefable y también porque no corresponde dejar fijado un texto que pueda ser interpretado conceptualmente como un canon a seguir al pie de la letra.

    Animaba, eso sí, a que cualquiera expresara su particular bhashya, la particular visión fruto de la vivencia propia, de modo que es vaya articulando una mirada colectiva señaladora de Naturaleza Primordial de VIDA.

    Entiéndase pues, en este sentido, esta particular aportación de cuatro pinceladas, no como definición exhaustiva de Sat Dharma, sino tan solo como insinuación del propósito y el enfoque adecuado para emprender la dedicación de cada cual hacia un mayor esclarecimiento. ↩︎

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