Si por arraigo cultural o elección personal abrazamos una forma concreta de Tradición, es mejor trascender las creencias y profundizar sinceramente en la vía de realización de la sabiduría que cada una presenta.
El ultramundanismo, la creencia en un más allá, alimenta la confusión dual y nos priva de vivir nuestra auténtica naturaleza.
Si el amor no es sabio, no es Amor. Si la sabiduría no es amorosa, no es Sabiduría.
La armonía entre razón y emociones es un requisito ineludible si queremos escuchar la voz del Corazón, donde reside nuestra auténtica naturaleza. El Corazón que late como único Corazón de VIDA.
Para darnos cuenta de nuestra auténtica naturaleza, es necesario liberarnos del conflicto en el que vivimos, atrapados en la dualidad ficticia entre un cuerpo y un espíritu.
La visión clara descansa en lo que somos, no en lo que creemos.
Lo que Es, es Siendo
Es preciso identificar e ir deshaciendo los nudos que alimentan y nos mantienen ligados a la confusión dual. Mansamente, con naturalidad; sin juicios ni culpas.
Más allá del sentimiento de individualidad, nuestra auténtica naturaleza no es otra que la propia Naturaleza de VIDA, de la que somos inseparables.
