Si por arraigo cultural o elección personal abrazamos una forma concreta de Tradición, es mejor trascender las creencias y profundizar sinceramente en la vía de realización de la sabiduría que cada una presenta.


La armonía entre razón y emociones es un requisito ineludible si queremos escuchar la voz del Corazón, donde reside nuestra auténtica naturaleza. El Corazón que late como único Corazón de VIDA.


Más allá del sentimiento de individualidad, nuestra auténtica naturaleza no es otra que la propia Naturaleza de VIDA, de la que somos inseparables.